(Adaptación personal del artículo “NOSTRADAMUS NOS TRAUMÓ” escrito por Alejandro Maciel, publicado en “NOTICIAS”, Paraguay, el 19 de agosto de 1999)
Psi. Guillermo Ceballos Ospino
Septiembre de 1999
Luego del relax que me tomé escribiendo sobre el Unión Magdalena, vuelvo a los temas de mi interés particular.
No entiendo, como la gente luego de tanto “conocimiento” brindado por la actual tecnología, sigue sufriendo de miedo, ansiedad y pánico y por ende, aun, recurre a depositar su salud en manos de charlatanes de feria que pululan por doquier, como si la salud no fuese cosa seria. Esto lo aceptaría, en los niños y adolescentes mal informados por nosotros, pero en “viejos” de más de 30 años es sencillamente inconcebible. Al parecer la historia no la conocen ni les ha servido para nada.
Las mezclas de New Age, religiones orientales, ecologismo, biología molecular, arte psicodélico, Kung Fu, etc. siguen haciendo su “agosto al menor costo”, pero es que está demostrado que el negocio de especular con la credulidad de los humanos produce beneficios. El “castigo” para la especie humana es merecido por bien o por mal, por lo que hago o deje de hacer, esta es una idea tan antigua como la humanidad y extendida por doctrinas religiosas, en donde el Supremo exige y proporciona castigo para todo aquel que no lo conoce y le ofrece castigo eterno a quien no se arrepiente, como quien dice en otras palabras más de moda: Solo los “normales” estadísticamente hablando, poblaran el “reino”, es decir los inicuos de aquí estarán gobernando allá.
Así las cosas, no es extraño que la gente desee escapar de los problemas de este mundo y encuentre en los charlatanes y sus creencias su “refugio”. Pero NUNCA olvidemos, que la vida es aquí y ahora, aquí es donde podemos mejorar y mejoraremos si nos lo proponemos y vivimos acorde con lo que pensamos. Recordemos que Dios ayuda a los que se ayudan, o sea que la confianza en el más allá no resolverá jamás el más acá.