LOS HOSPITALES Y/O CLINICAS MENTALES
A través de la historia contemporánea no ha existido mucha diferencia entre la reclusión a una cárcel y un manicomio, en ambas el hombre ha perdido su dignidad humana. Sin embargo existe una diferencia, el interno en una clínica mental debe expiar una culpa de las que no conoce las características, ni la condena, ni la duración de su expiación. En realidad esta Institución es un lugar de custodia en donde el médico psiquiatra encarna la ciencia, la moral y los valores del grupo social del cual es delegado (BASAGLIA, 1973).
Los psiquiatras han tomado conciencia desde hace mucho tiempo de los errores en la asistencia hospitalaria ( sanatorial ) y sin embargo las cosas no cambian ó cambian muy poco.
Actualmente ya está muy claro los graves daños que produce la hospitalización prolongada e indefinida ( con excepción de las fases agudas del trastorno psíquico ) con la pérdida de iniciativa que supone el estar ingresado durante largo tiempo, esto es apenas paliado con la terapia ocupacional en los lugares en que se practica, que no son muchos en el país, en Santa Marta ésta debe llevarse a cabo en las dos Instituciones que tenemos, Centro de Rehabilitación(antigua Unidad Mental) y la Fundación Santa Marta por el Niño , ente privado dirigido por el médico psiquiatra Carlos Dávila. Pero de todos modos la situación se agrava con la atención a varias decenas de enfermos en nuestro medio local y centenares de pacientes en otros lares, a cargo de pocos médicos psiquiatras, psicólogos y poco personal especializado. En otras regiones del país y del mundo, esto se agrava aún más con el hacinamiento y sin los mínimos cuidados de higiene general.
Aunado a lo anterior encontramos que la asistencia ambulatoria no es ágil, los pocos elementos efectivos para ellos, la casi imposibilidad de aplicar los conocimientos adquiridos en campos de la psicología social, la psicometría, la técnica de grupos, etc., principalmente por la carencia de recursos económicos que dificultan la proyección de la psicología y la psiquiatría a la comunidad. El Gobierno Nacional con la promulgación de la ley 10 de 1990 y la Ley 100 de 1.993 facilitan la labor comunitaria a nivel primario, pero se olvidó de la salud mental. Sin embargo los alcaldes pueden incluir dentro de sus programas la psicología comunitaria y la Asociación de Psicólogos del Magdalena tiene la obligación moral y ética de colaborar con la ciudadanía Samaria, si cuenta con el apoyo del gobierno, para efectuar labores acordes con programas comunitarios. Esperamos que la desidia gubernamental no deje escapar éste recurso altamente calificado.
Retomando el tema en cuestión, en los últimos años los psiquiatras han encontrado en el “arsenal” de los psicofármacos la panacea para cambiar la apariencia de las “clínicas mentales”, logrando evitar ya la agitación, la verborrea, las agresiones y la hiperactividad, todo esto con la “ayuda” de las “camisas de fuerzas químicas”. Sin embargo, someter a un enfermo a un tratamiento psicofarmacológico es un ataque a su personalidad y los efectos secundarios, en muchos casos difícilmente evitables, constituyen para los pacientes auténticas agresiones.
gloria lopez dijo
quisiera mepudira ayudar tengo una hija q tiene 26 anos y tiene un problema grande de hace muchos anos de celos y siempre hacido muy grosera para responder cuando esta brava no piensa para hablar a hora tiene una nina y su conpanero noesta en el momento con ella por cuestiones de trabajo y cuando lo llama y no contesta el telefono se pone muy enojada y despues q puede hablar con el le dice de q mal seva amorir . quiusiera q me dudira ayuadr estoy muy preocupada por q con ses tenperamento q tiene se le va acavar la relacion
muchas gracisa por su ayda y q dios lo vendiga
24 Junio 2009 | 12:16 AM