Los últimos estudios demuestran que las personas con mayores niveles de angustia presentan una disminución en el nivel del sistema inmunológico y son susceptibles de potenciar enfermedades infecciosas, diabetes, alergias, asma o hasta virus como el herpes.
El estrés causa envejecimiento prematuro y puede acelerar la aparición de enfermedades degenerativas tales como la diabetes y la hipertensión.
En países avanzados existen institutos de investigaciones psicosomáticas y el estrés, tales como en la Universidad de Toronto en Canadá y en la Universidad de Stanford en los Estados Unidos. En estos centros opinan, entre otras cosas, que el estrés provoca una hormona denominada glucorticoide que afecta desde las células que están involucradas en el aprendizaje y los procesos de memoria hasta los sistemas circulatorio, digestivo e inmunológico.
La enfermedad como defensa
Algunas veces las personas se enferman justamente cuando deben enfrentarse a situaciones que les causa una fuerte emoción, agradable o desagradable. Las razones por las cuales esto ocurre pueden atribuirse a la posibilidad de que las personas, de manera inconsciente, y bajo presión emocional, provoquen estos acontecimientos que aparentan ser casuales, y de esta forma servirle de defensa para evitar la situación de tensión(ejemplo clásico de esto es el niño que se enferma cuando tiene una clase que no ha estudiado).
Enfermedades psicosomáticas
Cuando se habla de enfermedades como gastritis, anorexia, bulimia, diarrea, dolores rectales, nauseas o vómito, se está haciendo referencia a enfermedades digestivas que se asocian a experiencias emocionales. Si nos ponemos a pensar en frases que comúnmente utilizamos cuando algo nos desagrada, encontraremos algunas como: “eso me revuelve el estómago”, “no lo trago”, “me da nauseas eso que estás diciendo”, etc.
Las Cardiópatias
Recientemente las investigaciones nos demuestran que las personas cuyo estilo de vida se caracteriza por la lucha, posturas de tensión, alta competitividad laboral y económica, impaciencia, rabia, de conductas y lenguajes rápidos, y que están en permanente excitación, sufren más infartos y enfermedades coronarias que las personalidades relajadas, poco agresivas, que se toman su tiempo de descanso y que son exitosas pero que no se estresan para lograrlo.
La taquicardia, hipotensión, hipertensión, palpitaciones o los infartos, son consideradas enfermedades psicosomáticas. Los estudios han determinados que las personas que sufren de alguna de estas alteraciones tienden a expresar el miedo o la rabia a través del sistema cardiovascular.
Las personas que padecen de problemas cardíacos, creen poder dominar todas sus tensiones internas. Como resulta imposible guardarse todo para sí, aquello que genera miedo, rabia, ansiedad o angustia, inicia un descontrol emocional y es el cuerpo el que se ve afectado.Cada día encontramos más evidencias de que existe una estrecha relación entre la mente y el cuerpo.