El presente artículo encaja dentro del marco teórico que los psicólogos conocen como Psicología Industrial u Organizacional y pretende sembrar la inquietud entre las empresas de la ciudad, el importante papel que desempeña un Psicólogo dentro de la prevención de accidentes. Durante las últimas décadas los Ingenieros Industriales y los tecnólogos y/o técnicos en seguridad, han logrado venderle a la alta gerencia que la seguridad no es un gasto sino una inversión; lo cual es totalmente cierto, por ello aquí se hará un intento por resumir en pocas palabras todo el potencial que puede y de hecho brinda la psicología en éste campo y que empresas de avanzada en el país lo están haciendo como lo han venido haciendo las principales industrias del mundo, desde hace ya bastantes años.

Hay pruebas de que ciertos agentes psicológicos y fisiológicos y ciertas condiciones, aumentan el riesgo de accidentes en el ser humano; la fatiga, la excitación emocional, las actitudes, el alcohol, las drogas, la experiencia y el adiestramiento, todo ello concurre en el cuadro general de los accidentes dentro de un concepto de los sistemas. En épocas pasadas surgió la idea del “individuo propenso a los accidentes”; actualmente esta idea está devaluada, ya que no parece que existe una delimitación clara para identificar al individuo propenso a los accidentes. El hecho de que sea propenso a los accidentes dentro de un conjunto de circunstancias, no significa necesariamente que lo sea asimismo en otras circunstancias.

Hay una fuerte tendencia en muchos sectores a descuidar el enfoque psicológico al formular el plan estratégico para la prevención de los accidentes. Esto se debe a que los ingenieros y/o técnicos de seguridad no están preparados en el campo del comportamiento humano y de hecho consideran la prevención de accidentes como un problema de ingeniería que se debe resolver mediante el diseño correcto de dispositivos mecánicos de seguridad. Descuidando que quien lo va a operar ó aceptar es un operario o sea otro ser humano. Otro punto importante, es la causa de los accidentes. Un examen minucioso de éstos, revela dos causas. Condiciones faltas de seguridad (aquellos aspectos del entorno físico) y Actos faltos de seguridad (son los comportamientos que conducen al accidente). Obviamente en un accidente se conjugan éstos dos elementos. De ahí que el investigador de accidentes, procure determinar ambos factores. La idea primordial es lograr aislar un elemento humano responsable de un acto falto de seguridad, ya que de ésta forma estaríamos haciendo algo positivo. Por ejemplo si uno de los elementos humanos responsable de un accidente es la falta de oficio en la tarea ó trabajo realizado, lo podríamos eliminar con el oportuno adiestramiento en la tarea. O si la causa es una vista deficiente, el uso de gafas correctas puede remediar la situación. Por lo general, las condiciones de inseguridad proceden de factores humanos. La previsión de accidentes se ha visto frenada por la incapacidad de ordenar de forma sistemática las condiciones que causan los accidentes.

Por último solo enumeraremos los factores personales y las condiciones ambientales relacionadas con los accidentes. Entre los primeros tenemos la inteligencia ( siempre hace falta un mínimo de ésta para cualquier labor ), la visión, coordinación ( la lentitud en reflejos y torpeza de movimientos, pueden contribuir a un accidente ), las características de personalidad ( estado emocional en un momento determinado ), la fatiga y temperatura, la dureza del trabajo y el clima industrial. El adiestramiento y la motivación hacia la seguridad han dado buenos resultados en la prevención de accidentes.